La razón detrás de la obsesión de Van Gogh con el amarillo

15-10-2018 | 11:10

Una flor podría ser el secreto de la obsesión del pintor con el color amarillo.

 

En 1990 el japonés Akira Kurosawa cumplió uno de los más grandes sueños de quienes amamos el arte: un encuentro con Vincent Van Gogh. En este cortometraje que forma parte de "Sueños", el cineasta hace un recorrido a través de sus pinturas, descubriendo las texturas y pinceladas que forman parte del universo pictórico del posimpresionista más famoso del mundo. A lo largo del filme, caminamos junto al protagonista en busca del pintor, atravesando sus más famosas pinturas, además de "La noche estrellada" como "Trigal con cuervos" y "Campo con Amapolas". Así, poco a poco nos adentramos en una experiencia vivencial de su obra, rodeados del paisaje que el pintor retrató con su particular estética que aun genera más preguntas que respuestas.

 

¿Qué tienen en común sus solitarios trigales, sus expresivos girasoles y la piel de sus retratos? ¿Era el amarillo un referente poético o el resultado de una alteración de la percepción?

 

 

De su obsesión con el amarillo se ha especulado mucho. Algunas versiones cuentan que el pintor impresionista tenía sinestesia y bebía pintura para probar girasoles y que podía "traducir" a la plástica aquello que el amarillo le provocaba. Pero para entender por qué Vincent Van Gogh se convirtió en el mejor pintor hay que tomar en cuenta sus trastornos mentales, no sólo en el cliché que lo coloca en la historia como el delirante artista que perdió la cabeza –y la oreja–, sino dejar atrás el mito y estudiar las repercusiones de la medicación a la que sometía su genialidad creativa.

 

En las pinturas de Van Gogh, el amarillo, más allá de ser un recurso simbólico para expresar las emociones, predomina en su paleta cromática por una condición médica.

 

Una de las posibles causas es la intoxicación crónica por absenta, pues se sabe que este licor contiene tujona, un aceite cuyo consumo elevado provoca visión en halos de colores. De acuerdo con esta idea, el "amarillo Van Gogh", en realidad sería como si la mirada del pintor tuviera un filtro permanente, y así es como en realidad veía el mundo y no se trataba de un estudio de la luz como el trabajo de campo de los impresionistas que le antecedieron, sino de una condición visual determinada por una droga.

 

 

Aunque los estudios han revelado que para que la tujona provoque tal efecto se debe consumir aproximadamente 192 litros de absenta, por lo que esta opción se ha descartado. Pero esa no era la única sustancia que Van Gogh consumía, y su alteración ocular podría ser producida también por el exceso de digitalina o digital purpúrea, flor que usaban las curanderas durante la Edad Media para tratar la insuficiencia cardiaca y que actualmente sigue siendo parte del tratamiento terapéutico de dicha condición.

 

La digitalina usada en exceso conlleva un efecto colateral en la visión: la exaltación del color amarillo conocida como xantopsia.

 

 

El doctor Gachet, el médico que lo trató en sus últimos meses de vida promovía e indicaba el uso de esta droga para tratar sus crisis maniaco-depresivas. Incluso, en un cuadro de van Gogh se muestra al doctor Gachet con una flor en su mano: una campanilla o digitalis purpúrea. Una pista probablemente inconsciente del autor que nos permite entender su pintura y su manera de percibir el mundo.

 

 

“Sea en la figura, sea en el paisaje, yo quisiera expresar no algo así como un sentimentalismo melancólico, sino un profundo dolor. Por encima de todo, yo quiero llegar a un punto en que se diga de mi obra: este hombre siente profundamente y este hombre siente delicadamente […] Entonces quiero mostrar por medio de mi obra lo que hay en el corazón de un excéntrico, de una nulidad…”
V. Van Gogh

 

Es indiscutible la importancia de uno de los pintores más importantes de la historia, Vincent Van Gogh, quien vivió y sintió con intensidad y una profunda pasión que se manifiesta en las plastas de pintura que determinan la vibración del cuadro, que suelen provocar un vértigo a quien lo observa y una sensación inexplicable de movimiento, pues si bien la xantopsia fue determinante para su amarillenta obsesión, el estilo de Van Gogh trasciende hacia las sensaciones captadas con locura y un amor genuino por la pintura, mismo que hizo que defendiera su estilo a pesar de las críticas y provocó que a su muerte fuera un artista desconocido y muriera en la miseria el autor de los cuadros que hoy en día poseen un valor incalculable.