Los Ramones: La historia detrás de la banda más grande de punk

15-10-2018 | 11:44

Aunque fueron una de las bandas más influyentes de todos los tiempos, los Ramones cuentan con una historia compleja de enfrentamientos y adicciones.

 

Al parecer las mejores bandas son aquellas que tienen las historias más complejas. Así lo demuestran los Sex Pistols, The Clash, Joy Division, y hasta The Beatles, pero no existe otra como la de los Ramones: una banda que se mantuvo "unida" a pesar de que estaba podrida por dentro.

 

 

Comienzo amigable

Aunque muchos pensarían que los Ramones comenzaron siendo una banda hecha por miembros de clase baja, en realidad todos era de clase media de un barrio no tan peligroso de Queens. Primero se conocieron Johnny y Tommy (John Cummings y Thomas Erdelyi), y después se hicieron amigos de Dee Dee y Joey (Douglas Colvin y Jeffrey Hyman), quienes ya tenían otras bandas.

 

En 1974, decidieron tocar juntos aparte de sus proyectos y después de unos cambios breves en el line-up comenzaron a presentarse en vivo. Dee Dee, inspirado en Paul McCartney, decidió apodarse "Ramone", ya que ese era el nombre falso que usaba el bajista de los Beatles en una banda previa al cuarteto que todos conocemos. Aunque Tommy inicialmente no iba a ser parte de la banda, era el único que podía tocar la batería a una alta velocidad, lo cual rápidamente lo posicionó como el baterista.

 

 

Aunque el término punk y la escena no se popularizó sino hasta 1977, la banda comenzó a tocar profesionalmente dos años antes, dando shows que duraban 17 minutos, generando un seguimiento de culto en Nueva York. Dee Dee se convirtió en el escritor principal, aunque todas las canciones estaban acreditadas a todos los miembros, y en 1976 lanzaron su primer álbum titulado simplemente Ramones.

 

El resto es historia. La banda se convirtió en un ejemplo para el resto de la escena neoyorkina y comenzaron a tener un gran impacto, el cual ha durado hasta nuestros días. Sin embargo, no todo fue tan feliz ni exitoso como parecía. Aunque todo comenzó con amistad, eventualmente se transformó en una historia de lucha de poder, drogas y desesperación.

 

 

El KKK se llevó a mi nena

Uno de los problemas principales que tuvieron los Ramones a lo largo de su carrera, fue la constante enemistad entre Joey y Johnny, quienes –a pesar de tener un comienzo amigable– se convirtieron en polos opuestos.

 

Una de las leyendas que nunca se ha podido aclarar con precisión es la historia de The KKK Took My Baby Away, uno de sus mejores tracks, que –de acuerdo con algunas personas– justamente narraba un enfrentamiento que tuvieron y que los marcó para el resto de sus vidas.

 

De acuerdo con Marc Splitz y Kurt Loder, Joey escribió la canción refiriéndose directamente a Johnny Ramone, quien le robó a su novia de ascendencia afroamericana. Según sus investigaciones, Joey lo nombraba como el KKK (Ku Klux Klan) porque Johnny siempre lo molestaba por ser judío.

 

 

Otras fuentes afirman que la canción fue escrita antes de que Joey se enterara del amorío, y que en realidad el track hablaba sobre cómo sus padres no aceptaban su relación interracial, y cómo lo obligaron a dejarla. De acuerdo con Marky Ramone (un futuro baterista de la banda) Joey la escribió durante su estadía en un hospital psiquiátrico después de que una chica que él amaba fuese retirada de la institución.

 

De cualquier forma, es cierto que Johnny le robó la novia, lo cual fue uno de los motivos por los cuales comenzó su enemistad. El guitarrista jodía constantemente a Joey por sus problemas mentales, su herencia racial y su condición obsesiva compulsiva, y el vocalista lo despreciaba porque él era un perfeccionista que explotaba a la banda y los forzaba a trabajar horas hasta que las canciones salieran perfectas (lo cual iba en contra de todo el espíritu punk).

 

En una entrevista que dio la banda en el programa de Howard Stern a fines de los 90, la banda expresó que justamente esos enfrentamientos hicieron difícil trabajar juntos, llegando hasta el punto en que no ensayaban al mismo tiempo y que rara vez se hablaban. En esa misma entrevista, todos los miembros se pelearon sobre sus hábitos de alcoholismo y drogadicción revelando que en realidad no eran unidos y que solamente fingían hacerlo para seguir teniendo un éxito moderado.

 

 

Johnny el republicano

Aunque mucha gente cree que los Ramones representaban el epítome del punk, en realidad Johnny era todo lo contrario a su ideología. El hombre siempre fue un ferviente seguidor del partido republicano de Estados Unidos, el cual es conocido por sus políticas nada liberales, y su actitud represiva. De hecho, su presidente favorito fue Ronald Reagan, conocido por tensar las relaciones con Rusia durante la Guerra Fría, sus políticas anti-inmigrantes, y un fuerte desprecio por la libertad de expresión juvenil.

 

Esa hipocresía también molestaba al resto de la banda, pero nadie podía hacer nada, ya que él era básicamente el líder, ya que mientras los demás tenían problemas con las drogas y de salud mental, él tomaba el control. Johnny Rotten, de los Sex Pistols expresó su descontento con el hombre, ya que era uno de los rostros más importantes del punk, y en realidad era un individuo común cualquiera.

 

 

Dee Dee y sus adicciones

Como mencionamos, otros de los problemas que tuvo la banda a lo largo de los años fueron las constantes adicciones de Dee Dee, principalmente con la heroína. El hombre comenzó a usar drogas desde la adolescencia y lo persiguieron hasta el fin de sus días. Su lucha le impedía trabajar apropiadamente, lo cual molestaba a Johnny "el nazi", y Joey tenía sus propios problemas como para poder ayudarlo. De hecho, Tommy renunció porque se sentía alejado de todos, y aunque después regresó, también peleaba con todos por las mismas situaciones.

 

Aunque parecían la banda punk perfecta, en realidad no eran más que un grupo que se forzó a mantenerse juntos para seguir generando dinero. Las peleas entre miembros impidieron la evolución creativa y aunque tuvieron éxito moderado, nunca tuvieron un alto reconocimiento en vida. Ahora la mayoría ha muerto, pero su música vivirá para siempre.